Mi poeta colorao
Me desmontaste en acrósticos
versos
y yo en soneto te quiero
retratar.
Es bien sabido que eres un cacho
pan
de horno de leña y siempre a
fuego lento.
Como buen cristiano miras al
cielo
como buen ateo mi incredulidad
se desboca con tu forma de
pensar,
pero es bien sano, no nos
mordemos.
Diestro maestro docto en la
prudencia
con tus carrillos se entretiene
el rubor,
con nuestros versos haremos mil
saraos.
Con la prisas que conlleva la
urgencia,
imberbe mío, te bautizo sin
temor
mi poeta de semblante colorao.