Con
orgullo de chulapo
Mucho tiempo ha transcurrido
desde aquel noventa y cuatro
y hoy con versos he venido
para intentar recordarlo.
Sé que algunos no han nacido
en aquel ilustre año,
pero lo llevan jodido
pues yo sí, y estoy al mando.
***
En nuestra querida escuela
en lugar de ser nenucos
fuimos vacas, siempre cuerdas,
soldaditos y forzudos.
Las chulapas, las más bellas,
los chulapos, los más chulos.
Resumiendo esta epopeya:
fuimos todos cojonudos.
***
Recordemos pues, ya puestos,
la bestial evolución
que empezó ya en el colegio
desterrando el biberón.
Y decidme si no es cierto
que esta es la generación
que salto sin miramientos
del chupete al chupetón.
***
En las montañas nevadas
de los blancos Pirineos
se fraguó ya nuestra fama
de juerguistas y torpedos.
En París como en Italia,
al igual que nuestros tercios,
vendimos la marca España
entre curdas y saqueos.
***
Como todo en esta vida,
diferentes pero iguales:
empollones, deportistas,
pagafantas y don juanes.
Cigarrillos a escondidas,
nervios, furia y similares,
Tipp-ex sabios y notitas
que aparecen a raudales.
***
Somos moros y cristianos
e infieles sin bautizar,
y al calor de los gitanos
nos ponemos a bailar.
Y sabed que sois los payos
más humanos del lugar…
Convivir no le hace daño
ni al Peñón de Gibraltar.
***
Perroflautas, pijoflautas
y flautistas de Hamelín
que conquistaron sin lanzas
este barrio de Madrid.
Presumir no me hace falta,
simplemente soy de aquí;
mis cigarras rojigualdas,
mis hormigas carmesí.
***
Compañeros, compañeras
somos dones, somos doñas,
pero eso no conlleva
raciocinio, ni de coña.
En el amor y en la guerra
cada cual cuenta su historia.
Echen mano a sus chuletas
si les falla la memoria.
***
Al final de este camino
nunca estorba recordarlo:
En la
Pública crecimos,
por
la Pública luchamos.
Mucho tiempo ha transcurrido
desde aquel noventa y cuatro…
Bachilleres, me despido
con orgullo de chulapo.