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domingo, 29 de mayo de 2011

Quemar las naves...


A estas alturas


Una Dama me suele decir
que me jarto demasiado
y yo siempre la respondo
que es fácil jartarse a su lado.

Enrollé el reloj de arena
y me fumé las horas que faltaban.
Tu mirada es un rompecabezas
y la mía ya está escalabrada.

Me encanta rimar las palabras
no encuentro una forma mejor
de empezar las mañanas
dos o tres palabras y un café por favor.

He cambiado mi forma de mirar
pero conservo el azul de mis ojos.
Puedo distinguir entre virtud y azar
y me enamoro como los locos.

Rasgo mis vestiduras por conquistar
a quien me roba el corazón.
Soy capaz de amotinar
mis sentimientos contra el rencor.

Y quemaría, si pudiera, mis naves
para no volverme atrás.
Pensarás que soy cobarde…
a estas alturas me da igual.

Y si abrir la caja de los sentimientos
es sacar al boxeador que llevo dentro,
pensarás, y quizá estés en lo cierto,
yo reparto a diestro y siniestro.

Esto que lees no es más que un sueño,
me dormí en el Olimpo de las musas
y sentí que no estaba muerto
que no es poco a estas alturas.

Lluvia de estrellas, éxtasis de rock,
tu piel desnuda bajo la luna…
Llámalo locura, llámalo amor,
que más dará… a estas alturas.



martes, 17 de mayo de 2011

Perdido en sueños...



Sus palabras, su sonrisa


Hace mucho tiempo el corazón me sugirió
hacerle un seguro de vida
parece mentira, pero sonó
a ten cuidado con la que se avecina.
El corazón me dijo alto y claro
Si no lo haces por ti, hazlo por mi amparo
que uno no sabe cuando le puede tocar
salir por patas o estar calmado.
Las penas y las risas se suelen juntar
y de ese cóctel sale una indigestión
que hasta al más bohemio puede matar,
hazme caso, te lo dice el Corazón.
Y yo terco, joven e inexperto
asentí como un bobo y lo olvide al momento,
me topé de pronto con la realidad
y sentí que me ahorcaba tocando el suelo.
  

Unos pasos que me hacían sentir pequeño,
una figura adornada por la belleza.
Se juntaron las risas con las penas
y en mi mundo se desgarró el tiempo.


Y ahora parece que corre deprisa
cuando se graba en mi pupila a fuego lento,
créeme, aunque parezca mentira
cuando no está, no avanza el tiempo.


Y sus palabras me llegan escritas
y su sonrisa es un buen argumento
que con su risa y un poco de tinta
pa’ las heridas no hay mejor ungüento.

Y sus palabras me llegan escritas
y su sonrisa es un buen argumento
que con su risa y un poco de tinta
hacen de la noche nuestro secreto.


Es una dama de la alta sociedad
no pone muecas, hace gepetos.
Me dice fabas y yo como si na’
un poco más y las pillo al vuelo.

Y sus palabras resuenan sin más
en mi cabeza como en un cencerro,
y su sonrisa me puede matar
si no tomo el antídoto a tiempo.


Y sus palabras me llegan escritas
y su sonrisa es un buen argumento
que con su risa y un poco de tinta
hacen que no duerma perdido en sueños.




domingo, 15 de mayo de 2011

Dulce veneno



Entre la Espada y la pared


Entre la Espada y la pared
se clava la daga en el corazón
y el dulce veneno empieza a correr,
se torna en sus venas roquera canción.


Puede quedarse a oscuras
siempre tiene su luz.
Virgen de la locura
reza por su alma de tahúr.


Entre la Espada y la pared
vive soñando el loco trovador,
haciendo eses cuando la ve
en la tajada del amor.


Puede surcar el cielo
buscando su sonrisa
y en sus ojos el lamento
se corrompe con la brisa.


Entre la Espada y la pared
sueña que sueña con sus labios
y desde el infierno puede ver
que entre las nubes se abre paso.


Puede que sea esta
la estrella de la que hablé,
solo sé que estoy por ella…
… Entre la Espada y la pared.



miércoles, 23 de marzo de 2011

Sueña que sueña con ella


Esperando una estrella


Mientras camino, centellas
y al respirar, nubes negras
será cosa de las meigas
o quizá la luna llena.
De entre todas las estrellas
tú eres la más bella.
Voy buscando tus caricias
condenado al duro suelo
renegando a escondidas
del lejano firmamento.

Y si me curo, me enfermas
loco de la rubia testa.
Quiero colarme en tus huesos
y luego cerrar la puerta.

Florece la primavera
y me sumerjo en la orquesta.
Si no te encuentro, mi sueño,
no pienso echarme la siesta.

Mi corazón sobrevuelas
y mis ojos se condenan
porque al mirarte se queman.
Y ahora solo puede un beso
arreglar esta ceguera,
tendrás que bajar del cielo.

Yo te espero en la Tierra
donde ya no hay nubes negras,
con las cascadas del viento
y la volátil marea.

Un trovador sin mecenas,
un rapsoda sin poemas,
que se quedó medio ciego
esperando una estrella.

Solo espero que la espera
me deje pocas secuelas,
sigo mirando hacia el cielo
esperando una estrella.



Este poema está inspirado en la canción de Extremoduro  Stand by