Mis Demonios, Ella y Yo
Qué coño les pasa
qué no saben jugar,
yo les lanzo piedras
y me miran todos mal.
Si se tornan mariposas
como espinas de una rosa.
Y es que no saben jugar.
No ha lugar a la imaginación
han perdido su ambición,
ya no salen a volar.
Y es que antes se perdían
entre nubes de colores,
se fumaban todas las flores
y velaban sus semillas.
Pero el fuego se encendió
y las nubes se callaron,
las flores emigraron
y el viento las perdió.
Mis demonios pasan frío
mis demonios tienen hambre,
se saben simples delirios
de esta mente impresentable.
Hubo tiempos mejores
en que reían al jugar,
pero la vida da mil vueltas
y me tuve que encoñar.
Ella está en el dormitorio
y yo espanto a mis demonios…
Pa’ poderla visitar.
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