Pensar Una Treta Aprisa
Al volver del tajo
se acurruca en su colchón…
Se mira al espejo
y recuerda los besos
que la suerte le negó.
Pero sabe y no es poco
que las penas se pasan mejor…
Bajando al infierno
y rompiendo el silencio
que un día la atrapó.
Harta de remar
siempre a la deriva.
Agarra bien firme
un fajo de pastillas.
Le toca pensar
una treta aprisa,
que el chulo insiste
en cobrarse su vida.
Un poquito de luz
pa’ las noches más negras,
que aún su príncipe azul
no ha llamado a la puerta.
No existen para ella
ni lunas bonitas ni estrellas.
Confunde la belleza
con un beso bañado en ginebra.
No entiende de credos
ni frutas prohibidas.
No se hace invisible
cuando la castigan.
No esconde veneno
su dulce sonrisa.
Sutura con rimel
todas sus heridas.
Un poquito de luz
pa’ las noches más negras,
que aún su príncipe azul
no ha llamado a la puerta.
No existió para ella
ningún guiño de las estrellas.
Dormida en la cuneta
no hay beso que salve a esta reina.
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